Y regresé a la maldición del cajón sin su ropa, a la perdición de los bares de copas
Tanto la quería que tardé en aprender a olvidarladiecinueve días yquinientasnoches. Dijo hola y adiós y el portazo sonó como un signo de interrogación. Sospecho que así sevengaba, a través delolvido,Cupido de mí.
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